Conciliatón: Antítesis de la Santa Inquisición y la Santa Judicialización

En una sociedad vengativa por deconstrucción y que es pacífica hasta que surge un conflicto, no es sencillo recomendar la conciliación para encontrar una solución a las controversias legales. En una sociedad cuyos parámetros de resolución de conflictos descansan en las premisas de si es blanco o es negro o entre el bien y el mal, poco se puede recomendar la búsqueda de Métodos Alternativos de Solución de Conflictos –MASC- que, por naturaleza, admite grises o tonos medios.

¿Se puede ser conciliador sin atentar contra el Estado de Derecho? La respuesta es simple: Sí. Se puede, siempre que el Estado de Derecho facilite, precisamente, los mecanismos de solución jurídica (legal o extra legal) dentro de un marco de política judicial coherente con el nivel de tolerancia a la lesividad social que puede soportar el conflicto. Es decir, no se puede conciliar un delito grave. Guatemala pasó, sin escalas, de la Santa Inquisición a la Santa Judicialización, acarreando la conflictividad social a las sedes judiciales cuando existe juzgado o haciéndose justicia cada quien a su “leal saber y entender”.

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Siempre me ha suscitado especial interés el sentido figurado, tan lúdico, tan de realismo mágico al estilo del Gabo, que los colombianos son capaces de imprimir a sus políticas públicas incluidas las de justicia. Además de la escopetarra colombiana que introduje en el 2012 como parte de la banda sonora del Viceministerio de Prevención del Delito que fundé, me decanto con enorme simpatía por la política de Conciliatón que ha implementado el Ministerio de Justicia y el Derecho de Colombia. Bueno, para empezar, allá si hay, con acierto, un Ministerio de este tipo.

¿De qué se trata la Conciliatón? Por 72 horas todos los tribunales, salas de arbitraje, Notarios y Centros de Mediación, a coste cero, invitan a las personas a dirimir sus controversias legales para poner a fin a sus conflictos, encontrando una solución ecuánime, coherente y justa que permita devolver la armonía social. La Conciliatón se lleva a cabo mediante una campaña masiva de comunicación social para llegar a la mayor cantidad posible de usuarios o justiciables. Elemento fundamental de autoridades y ciudadanos: Voluntad.

¿Qué relación tiene la Conciliatón con Guatemala en este momento? El LeyMotiv de todo esto radica en que la carga de litigiosidad (judicialización de conflictos en los tribunales) que se vislumbra en los próximos meses será monumental. Desde el impago de alquileres y cuotas de hipoteca y servicios domiciliarios, hasta los conflictos de Derecho de Familia, así como conflictos de carácter económico laboral y los que tendrán lugar en los entramados societarios de las medianas y grandes empresas, pasando incluso por los asuntos de naturaleza tributaria; todo ello ingresará a un colapsado sistema judicial que ni Cortes electas tiene.

Ayudaría mucho que las entidades descentralizadas, autónomas y de gobierno con competencias de mediación y solución de conflictos, con la facilitación coordinadora de la Corte Suprema de Justicia, entablen un diálogo urgente con miras a implementar una feria de la conciliatón antes que el conflicto les estalle en la cara y agraven aún más los problemas de mora en la justicia del país. Es un tema que no debe dejarse de abordar a nivel interinstitucional y pensar en importar buenas prácticas de otros países sin recelo y con un pensamiento progresista.

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